
El mercado laboral está cambiando tanto para las empresas como para los empleados que cada vez exigen más a sus puestos de trabajo y, por tanto a sus empleadores. En este contexto, surgen nuevos términos como el job crafting.
El job crafting, o construcción del trabajo, es una técnica que permite rediseñar un puesto de trabajo a través del cambio proactivo y de su adaptación a la persona que va a desempeñar esas tareas.
Es decir, se trata de amoldar el trabajo a las particularidades de la persona que lo va a desarrollar.
Este concepto surgió en 2001 de la mano de Amy Wrzesniewski, profesora de Comportamiento Organizacional en la Yale School of Management aunque cuando publicó el artículo pertenecía a la Universidad de Nueva York.
Tal y como ella misma afirma en un artículo para Harvard Business Review, el job crafting puede ser una “herramienta muy poderosa para revitalizar y reinventar la vida laboral de una persona”.
Genera en las personas un sentimiento de control sobre su vida y sus decisiones en lugar de sentirse “sujeto” a las órdenes de la empresa.
El job crafting también alinea los valores personales con los profesionales, permitiendo al empleado desarrollar un trabajo con más sentido y conectado a sus intereses.
Al tener la capacidad de poder desarrollar sus habilidades y aquello que le gusta hacer, la satisfacción en el puesto de trabajo aumenta y por lo tanto también lo hace el compromiso con la empresa.
El job crafting también tiende a mejorar las relaciones personales dentro de las empresa, lo que hace que se genere un mejor ambiente de trabajo.
Encontrar el bienestar, la realización y la motivación en el trabajo combate el estrés. Es una medicina sencilla pero muy efectiva.
Adoptar una actitud proactiva influye también en la productividad, en la innovación y también en los resultados.
Este tipo de políticas resultan atractivas, sobre todo, para los profesionales más jóvenes que buscan trabajos que se adapten a sus intereses y capacidades.
Desde que Amy Wrzesniewski habló por primera vez de este concepto, este ha sido tratado y desarrollado por muchos otros autores. Aún así, el job crafting se basa en tres pilares o tareas fundamentales:
El Task Crafting consiste en adaptar las responsabilidades del empleado a sus habilidades o aptitudes. De este modo, mejorará su productividad al reducir el esfuerzo y tiempo invertidos en cada tarea.
Este pilar consiste en ser más conscientes de los impactos positivos o negativos que se producen al comunicarse con los demás. Cuando hay un intercambio positivo, el ambiente y la satisfacción del equipo mejoran.
La última tarea consiste en trabajar en la percepción propia de cada una de las tareas, responsabilidades y relaciones derivadas del trabajo.
En este sentido, el objetivo es encontrar satisfacción en cada una de las acciones a desarrollar y contribuir de manera positiva en cada una de ellas.
El job crafting es, por tanto, una herramienta para crear un entorno laboral que se adapte a las personas y sus capacidades para sacar el máximo provecho de cada una de ellas. Esto generará un mejor ambiente y dará un impulso a los resultados del negocio.
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